Lo que el consultorio no siempre muestra: Nuestra humanidad compartida

​Hay días, mis queridos consultantes, en los que la terapeuta también se siente cansada, triste y abrumada. Momentos en los que, tras la sonrisa profesional, se esconde una lucha silenciosa contra la ansiedad y la depresión, esas compañeras de viaje a las que mi psiquiatra les ha puesto nombre.

​No sigo adelante porque sea una "superwoman" o porque "pueda con todo". Sigo adelante porque a veces simplemente toca; porque la vida continúa aunque hayamos firmado el papel de un divorcio o estemos atravesando tempestades emocionales.

​Y es ahí donde volteo a ver la foto de mi agenda (esa que ven en la imagen). Sé que mis hijos ya crecieron, que ya no son esos pequeñitos de la foto, pero ver sus caritas de bebés me recuerda, una y otra vez, por qué vale la pena estar aquí de pie. Ellos son mi motivador externo, el ancla que me recuerda que hay vida más allá de la tormenta. Claro que también tengo mis motivadores internos, y de ellos me sostengo como puedo, con lo que en este momento me funciona, aunque no siempre sea lo que considero "lo ideal".


​A veces, llegan pensamientos intrusivos a reclamarme cosas, como los casi dos meses que llevo sin ir al gimnasio. Pero otra voz, más compasiva, me dice: "Sé buena contigo ahorita. No hay fuerza ni ánimo, y está bien". Cuidarse también significa permitirse parar. Hoy mi cuidado incluye mis medicamentos: tomo fluoxetina para la depresión, tengo mis bonitas medicinas que me ayudan a dormir y continúo trabajando día con día con técnicas para la ansiedad. Junto con un buen desayuno, una cena y el descanso, esto es más que suficiente por ahora.

​Quiero que sepan que sigo estando, sigo en crecimiento y viviendo situaciones que están fuera de mi control; que las conozca a nivel teórico no hace que dejen de ser difíciles de llevar. A veces vemos sonrisas y solemos pensar que todo está bien, cuando no lo está.

​Mi intención al compartirles esto no es buscar la lástima de nadie, ni ser el centro de atención. Mi única intención es la empatía pura. Ustedes se abren conmigo en el consultorio, me hablan de sus propios divorcios, de depresión, de ansiedad, de infidelidades... y yo, desde mi más profundo agradecimiento por su confianza, hoy les comparto un pedacito de lo mío.

​No soy solo la Yunuey de los cursos, los diplomados y la teoría dura. También soy la Yunuey que camina por este proceso con la ayuda de profesionales —en mi propio proceso psicológico y psiquiátrico— y sostenida por mi red de apoyo. Se está logrando, y por eso sé con certeza que ustedes también lo van a lograr.

​Por favor, no me idealicen; me voy a equivocar un montón. En el consultorio, los importantes no soy yo, son ustedes, su dolor y su proceso. Pero quiero que sepan que quien está sentada frente a ustedes es una humana que siente, que piensa, que fluye y que, a veces, está viviendo en carne propia los mismos temas por los que ustedes consultan.

​Gracias por permitirme acompañarlos, por sentirse en confianza aquí y por dejarme compartir mi propia humanidad con ustedes. Juntos, estamos. 💜


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