Lo que el consultorio no siempre muestra: Nuestra humanidad compartida Hay días, mis queridos consultantes, en los que la terapeuta también se siente cansada, triste y abrumada. Momentos en los que, tras la sonrisa profesional, se esconde una lucha silenciosa contra la ansiedad y la depresión, esas compañeras de viaje a las que mi psiquiatra les ha puesto nombre. No sigo adelante porque sea una "superwoman" o porque "pueda con todo". Sigo adelante porque a veces simplemente toca; porque la vida continúa aunque hayamos firmado el papel de un divorcio o estemos atravesando tempestades emocionales. Y es ahí donde volteo a ver la foto de mi agenda (esa que ven en la imagen). Sé que mis hijos ya crecieron, que ya no son esos pequeñitos de la foto, pero ver sus caritas de bebés me recuerda, una y otra vez, por qué vale la pena estar aquí de pie. Ellos son mi motivador externo, el ancla que me recuerda que hay vida más allá de la tormenta. Claro que también tengo mis mo...